(12.05.2016)


La implementación del escrutinio electrónico en las próximas elecciones ha generado un gran debate en torno a la legalidad del conteo automático de los votos en nuestro ordenamiento jurídico. Aunque se trata de una discusión meramente política, los partidos han llevado el cuestionamiento de esta modalidad al ámbito jurídico. En efecto, seis de los ocho candidatos presidenciales exigieron la implementación del conteo manual en los niveles congresuales y municipales en cumplimiento estricto de la Ley Electoral. Para dichos candidatos, el conteo electrónico inobserva el título XV de la Ley No. 275-97 que prevé el modo preciso, a su entender manual, del escrutinio de los votos en los colegios electorales.

El título XV consagra el procedimiento del escrutinio, sin embargo, no señala una modalidad en específico para el conteo de los votos.  De manera que se debe entender, en virtud de lo indicado en el artículo 127 de la referida ley, que la Junta Central Electoral posee la potestad de implementar tanto el conteo manual como electrónico de los votos siempre que la boleta sea desdoblada y se identifique claramente la denominación de la agrupación política a que corresponda la boleta. Es decir que el único requisito exigido por la Ley Electoral en el procedimiento del escrutinio de los votos es que las boletas sean examinadas e identificadas por los miembros y demás delegados presentes en los colegios electorales.

El pasado miércoles, el presidente de la Junta Central Electoral, Roberto Rosario, explicó que en los niveles congresuales y municipales “se van a desdoblar e identificar los votos, a clasificar y formar lotes por candidatos y partidos, y que después de ese proceso, es que se van a introducir las boletas en el escáner”. De modo que la modalidad utilizada por la Junta Central Electoral para el conteo de los votos en los niveles congresuales y municipales es acorde con el procedimiento establecido en la Ley Electoral. Esto, sin duda alguna, responde a las exigencias de los candidatos de la oposición y, sobre todo, desmiente el argumento de que el conteo electrónico vulnera la Ley Electoral pues el procedimiento de escrutinio que se aplicará en las próximas elecciones es el estipulado en el artículo 127 de la referida ley con la única variante de que las boletas, luego de ser identificadas por los miembros de los colegios electorales, se introducirán en el escáner para su lectura óptica.

El escrutinio electrónico de los votos no es un invento de la Junta Central Electoral o de su presidente Roberto Rosario, sino que es una herramienta para lograr que el proceso electoral sea más eficiente. En efecto, el conteo electrónico forma parte de un sistema que involucra el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones en los procesos electorales para cargos políticos. Este sistema, el cual ha sido englobado bajo el término de e-voting, procura el registro, la emisión y el conteo de los votos de manera electrónica a fin de obtener con una mayor rapidez y precisión los resultados electorales. Pero, la rapidez en el procedimiento de los resultados no es el único beneficio del e-voting, sino que éste permite prevenir los fraudes provenientes de la manipulación manual de los votos al reducir el margen de error humano. De manera que el voto electrónico permite el desarrollo de un proceso electoral más confiable para los electores pues produce resultados automatizados que pueden ser auditados en cualquier momento.

El próximo domingo 15 de mayo, la República Dominicana formará parte de aquellos países que han decidido incorporar el uso de nuevas tecnologías en sus sistemas de votación, tales como Estados Unidos, Gran Bretaña, Suiza, Holanda, Estonia, Venezuela, Brasil, India, Francia y Perú. Pero, la Junta Central Electoral iniciará la implementación gradual del e-voting a través de un sistema de reconocimiento óptico de los votos que estará acompañado de una identificación en físico de las boletas en los colegios electorales, por lo que se reduce la posibilidad de errores durante el escrutinio electrónico de los votos en los niveles congresuales y municipales. Es por esta razón que entendemos que el conteo electrónico, más que un mecanismo para la realización de un fraude electoral, es una herramienta para la obtención de resultados fidedignos, que contribuye con la modernización de nuestro sistema electivo.
 
Ahora bien, el buen funcionamiento del escrutinio electrónico va a depender en gran parte de la confianza de los electores, pues “un sistema de votación es tan bueno como el público cree que es” (McGaley y Gibson, 2003). Por tanto, a sólo dos días de las elecciones, no podemos descartar el conteo electrónico por apreciaciones políticas infundadas, sino que es necesario confiar en el trabajo y la organización realizada por la Junta Central Electoral y acudir masivamente a ejercer el derecho al voto. Esto en el entendido de que las agrupaciones políticas tendrán la posibilidad de verificar las boletas en los colegios electorales antes de ser introducidas a los escáneres y, en consecuencia, impugnar aquellas boletas que presenten irregularidades.

El e-voting en los procesos electorales