(14.10.2013)


A finales del Siglo XIX, el modo de producción capitalista sufrió grandes transformaciones debido al proceso de cambio socio económico y político que ha desarrollado la globalización, en respuesta a una multiplicidad de vínculos e interconexiones que se han suscitado entre los Estados y las sociedades que construyen el actual sistema mundial. Estas interconexiones han obligado a los Estados a asumir el compromiso de adecuar sus legislaciones para reducir las distorsiones del comercio internacional, y sobre todo garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos, evitando obstáculos en el comercio legítimo; de esta manera, se suscita la necesidad de una cooperación económica mundial, que consagre un marco jurídico más estable, asegurando el desarrollo del comercio internacional, a través del establecimiento de un comercio de servicio, y una efectiva protección de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio.

 La Organización Mundial del Comercio (OMC), constituida mediante las negociaciones de la Ronda Uruguay[1] y el Acuerdo de Marrakech[2], es la organización internacional que vela por las normas jurídicas que rigen el comercio entre los Estados, permitiendo el establecimiento de un sistema multilateral de comercio justo y en beneficio del bienestar de las sociedades. Las negociaciones de la Ronda Uruguay consagran un marco jurídico que contribuye con la transferencia y la difusión de la tecnología y la protección de la propiedad intelectual, que favorecen al bienestar social y económico de los Estados miembros; por tal razón, el anexo 1C de las negociaciones de la Ronda de Uruguay, establece un “Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el comercio (ADPIC)”, que fomenta una protección eficaz de los derechos de propiedad intelectual, y un mecanismo coincidente para el registro de un signo o una combinación de signos que sean capaces de distinguir los bienes o servicios de una empresa de los de otras empresas, y que en consecuencia, constituyan una marca de fábrica o de comercio.

La necesidad de establecer un mecanismo eficiente para la protección de la marca de fábrica o de comercio, surge por la evolución que ha tenido la propiedad industrial durante los últimos años, situándose como la fuente esencial de riqueza del comercio a partir del siglo XXI. En consecuencia, es necesario analizar la procedencia de las marcas de fábrica o de comercio, y como éstas han evolucionado de distinguir un producto o servicio, hasta la existencia de una marca cuya formación es la misma que el producto que distingue; y sobre todo, como estas marcas se han convertido en nuestra actualidad, en una de las fuentes más valoradas para el desarrollo del comercio internacional.

- Concepto y Definición de la Marca Tridimensional.

Antes de dar una definición de lo que es marca tridimensional, es importante precisar lo que se entiende por marca, debatiendo los diferentes conceptos que nos brindan los tratadistas y las legislaciones de propiedad industrial. La marca puede conceptualizarse como el signo que distingue un producto de otro o un servicio de otro[1]; sin embargo, esta definición ha sido ampliada, al consagrar a la marca como un corpus mechanichum, es decir, un bien inmaterial que necesita materializarse en cosas tangibles para ser percibido por los sentidos, siendo, además, susceptibles de ser reproducido ilimitadamente y de modo simultáneo en diversos lugares[2].

El Código Francés de Propiedad Intelectual consagra la marca, como un “signo susceptible de representación gráfica que permite distinguir los productos o servicios de una persona física o moral”[3], es decir, que consiste en un signo distintivo que puede ser colocado en los productos o servicios, y destinado a identificar entre los consumidores el origen industrial y comercial de dichos productos o servicios, con la capacidad de actuar, indirectamente, como garantía de calidad para los usuarios, permitiéndoles identificar la calidad del producto  través de la marca[4].

Para el profesor David A. Aaker, en su obra “Gestión del Valor de la Marca”, la marca “es un nombre y/o símbolo distintivo (como un logotipo, marca registrada o diseño de envases) para identificar los productos o servicios de un fabricante o grupo de fabricantes y para diferenciar aquellos productos o servicios de los de su competencia. La marca señala al cliente la fuente del producto, protegiendo tanto al consumidor como el fabricante de su competencia quien podrá intentar proporcionar productos de apariencia idéntica”[5].

De estas definiciones, podemos puntualizar que la marca está compuesta por uno o más signos que tienen como objetivo esencial distinguir los productos o servicios de una persona física o moral, de los productos o servicios de un tercero, con el propósito de garantizar la calidad del producto o servicio protegido entre los consumidores, permitiéndole al titular de la marca ganarse al público y adquirir una clientela. Esta definición puede completarse con las funciones y características de la marca, que debatiremos a continuación:

  • La marca es un signo, es decir, es un elemento distintivo utilizado como un factor de identificación y de reconocimiento; por lo que es la información que satisface los sentidos para el reconocimiento de algo. Todas las marcas están compuestas por signos, sin embargo, no todos los signos pueden ser marcas; los signos que pueden consistir en marcas son las palabras, denominaciones de fantasías, nombres, seudónimos, lemas comerciales, letras, números, monogramas, figuras, retratos, etiquetas, escudos, estampados, viñeras, orlas, líneas y bandas, combinaciones y disposiciones de colores, formas tridimensionales, sonidos y olores, indicaciones geográficas nacionales e internacionales, así como también puede consistir en la forma, presentación o acondicionamiento de los productos o de sus envases o envolturas, o de los medios o locales de los productos o servicios correspondientes[6], éstos últimos, son los signos que concretizaremos más adelante por constituir las marcas tridimensionales. El signo a su vez debe contener las siguientes características[7]:


  1. El signo debe ser lícito. El carácter lícito de un signo susceptible de ser protegido como marca resulta de la interpretación de los artículos 72, que establece los signos que pueden ser considerados como marcas y el artículo 73, que enumera las marcas que son inadmisibles por razones intrínseca de los signos. En consecuencia, el signo para que pueda ser protegido como una marca debe ser un signo nominado, es decir, que se encuentre consagrado en la Ley sobre propiedad industrial;
  2. El signo debe ser distintivo. La Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial, influenciada por el Código Francés de Propiedad Intelectual, reconoce a la marca como un signo susceptible de distinguir los productos o servicios[8]; en consecuencia, la marca, como un signo distintivo, permite identificar el origen industrial o comercial del objeto que el protege. De esta característica abundaremos en el segundo capítulo por ser considerado como uno de los mecanismos esenciales para el registro de una marca;
  3. El signo deber estar disponible. El signo que constituye una marca debe estar disponible, es decir, que el signo no puede estar registrado con anterioridad, y apropiado por otra persona para distinguir sus propios productos, servicios o empresas. La sanción aplicada a la indisponibilidad, consiste en la nulidad de la marca registrada a posteriori.


  • La marca tiene como objetivo la distinción de productos o servicios. La verdadera y única función esencial de la marca es distinguir un producto o servicio de otros, esto permite la distinción entre productos o servicios de una misma especie. En consecuencia, si el signo no es apto para distinguir un producto o un servicio de otros, entonces no podrá ser protegido como una marca[9]. Ésta característica permite diferenciar la marca de los otros signos distintivos, ya que la marca permite a los consumidores distinguir los productos o servicios que están buscando, de los otros productos o servicios de la misma naturaleza.


  •   La marca tiene como finalidad garantizar la calidad del producto o servicio protegido. Una de las funciones esenciales de la marca es garantizar a los usuarios o al consumidor final, la identidad de origen de un producto o servicio protegido por la marca; y esto se debe a que el consumidor, en la mayoría de los casos, vuelve adquirir un producto o a solicitar la prestación de un servicio con el objetivo de encontrar la misma o mejor calidad que el producto o el servicio tenía cuando lo adquirió con anterioridad[10]. Es de interés para el titular de la marca establecer la distinción entre los consumidores de la calidad del producto o servicio que protege la marca, ya que esto le permite conquistar las preferencias del público y crear una clientela sostenible.


  •  La marca tiene una función publicitaria. Esto se debe a que “sin una marca que lo designe, no sería posible efectuar publicidad de un objeto dado”[11].  La marca es, en nuestros días, el único nexo que existe entre el consumidor del producto o el servicio y su titular, en consecuencia, la buena calidad del producto o servicio debe estar acompañada de una publicidad adecuada; porque de nada sirve que una marca proteja un signo que distingue un producto o servicio, y que no sea aceptado entre los consumidores debido a que la marca sea desconocida.


Las marcas pueden clasificarse de acuerdo a su tipo o clase, por su titular, por su objeto, por la función que cumple, por el destino que le va a dar su titular y por su difusión. Sin embargo, sólo analizaremos un tipo de marca, que es considerado como uno de los signos que componen las marcas contemporáneas.  El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), en su artículo 15, numeral 1, consagra que puede “constituir una marca de fábrica o de comercio cualquier signo o combinación de signos que sean capaces de distinguir los bienes o servicios de una empresa de los de otras empresas”.  Existen signos que componen cuerpos con tres dimensiones como son los envoltorios, envases, la forma o presentación del producto o servicio, y que su vez contienen un carácter distintivo, por lo que son susceptibles de ser protegidos como una marca de fábrica o de comercio.

La marca tridimensional puede definirse como aquella marca constituida por la forma particular o arbitraria del producto o de su envase; se entiende que se trata de un cuerpo con volumen, que como tal, ocupa las tres dimensiones del espacio: altura, anchura y profundidad[12]. La Ley 20-00 sobre Propiedad Industrial consagra en su artículo 72, numeral 1, que las marcas pueden “consistir en la forma, presentación o acondicionamiento de los productos o de sus envases o envolturas, o de los medios o locales de expendio de los productos o servicios correspondientes”, es decir, que las marcas tridimensionales pueden estar constituidas por la forma del producto que protege o de su envase, así como también puede acompañar un producto o la prestación de un servicio; el ejemplo clásico de las marcas tridimensionales es la forma de la botella de Coca-Cola[13], que consiste en la protección del envase del producto.

El tribunal del Instituto Nacional de la Competencia y de la Defensa de la Propiedad Intelectual del Perú consagró la marca tridimensional como “aquella constituida por formas particulares de los envases, recipientes, embalajes, u otro acondicionamiento de los productos o de las formas de los mismos”[14]. Sin embargo, esta conceptualización de la marca tridimensional ha sido ampliada a través de la práctica empresarial, debido a que se comenzaron a utilizar un conjunto de signos distintivos que consistían en formas tridimensionales, que no eran las formas de los productos en sí que se querían distinguir, ni tampoco sus envases; situación que modificó lo consagrado por la doctrina y la jurisprudencia, que cerraba la posibilidad de que formas tridimensionales que no sean las de los mismos productos o su envases, puedan ser protegidas como marcas de fábricas o de comercio[15].

Por tal razón, podemos establecer que la marca tridimensional es un signo o una combinación de signos que componen una forma tridimensional con el objetivo de distinguir e identificar los productos o servicios de sus similares en el mercado, con el propósito de adquirir una clientela. Ésta puede consistir en las siguientes formas tridimensionales:

- Las formas particulares de los productos, sus envases, envoltorios, empaques o recipientes en general. Como podemos comprobar la caja triangular de los chocolates “Toblerone”, que consiste en la estructura triangular del producto y su envase, representa una marca tridimensional porque contiene elementos arbitrarios, que le caracteriza de sus similares en el mercado:

 

 





 

- Las formas que no consistan en el signo de los productos pero que los distinga en el mercado. En este caso, ilustramos la tradicional marca de Mercedes Benz, que la forma de la estrella constituye una marca tridimensional aunque no conforme directamente la forma del producto:

 











 

- Las formas particulares aptas para distinguir los servicios que ofrece de los similares en el mercado.  Debemos precisar, que la marca de servicio fue reconocida como una marca tridimensional, posterior a las marcas de productos, ya que la doctrina establecía que no era posible obtener la protección por esta vía. No obstante,  con el tiempo, la protección marcaria de servicios adquirió un gran desarrollo, especialmente con el registro de la figura del árbol de ciprés de la compañía de servicios de golf Pebble Beach, como una marca tridimensional:

 













 

No obstante, es necesario puntualizar, que las formas tridimensionales de un envase  de los productos o de la prestación de un servicio sólo pueden ser protegidas como una marca de fábrica, si la forma es particular o arbitraria, en consecuencia, las formas usuales no pueden constituir una marca tridimensional, y es responsabilidad del Estado garantizar una correcta protección de las formas tridimensionales para evitar un monopolio en el mercado.

 Las marcas tridimensionales se asemejan a los diseños industriales, sin embargo sus funciones son totalmente diferentes; toda vez que el diseño industrial es una creación de la forma que de alguna manera encuentra su fin en sí mismo, mientras que la marca tridimensional es sólo un medio de distinguir un producto o servicio, para llamar la atención del público y congregar una clientela en torno del producto o servicio en determinado[19].


La distinción de estas figuras jurídicas es de suma importancia debido a que en nuestro ordenamiento jurídico es posible registrar una figura como una marca tridimensional y como un diseño industrial, dándole así opción a su titular para efectuar el registro de la forma tridimensional como diseño industrial o como marca, o registrarla en ambas formas, pues no hay norma que prohíba el doble registro simultáneo.


Sin embargo, esta situación puede instaurar un ambiente de inseguridad jurídica, debido a que si se protege una figura que compone un modelo industrial como una marca tridimensional, el titular tendrá la protección de la figura de manera indefinida, lo que puede ocasionar un monopolio en el comercio[20]. En el artículo 10bis del Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial se estipula la obligación que tienen los Estados partes en el mismo de establecer medidas de protección de la propiedad industrial contra los actos de competencia desleal[21], por lo que el Estado tiene la obligación de registrar la forma tridimensional conforme a la figura jurídica que le corresponda con el objetivo de  asegurar una competencia leal entre las empresas, y sobre todo el desarrollo del comercio.

- Diferencia entre las Marcas Tridimensionales y las Formas Tridimensionales.

Las marcas tridimensionales están compuestas por formas tridimensionales que tienen como función esencial identificar un producto o servicio de sus similares en el mercado. No obstante, no todos los signos que componen formas tridimensionales son susceptibles de ser protegidos como una marca tridimensional, debido a que existe un conjunto de condiciones para el registro de dicha forma como una marca de fábrica o de comercio; en consecuencia, si la forma tridimensional no contiene las condiciones de distintividad y registrabilidad no podrá ser protegida como una marca; en esto radica la importancia de analizar y conocer la diferencia entre una forma tridimensional y una marca tridimensional.

La forma tridimensional puede definirse como una figura compuesta por todos los contornos de un objeto que resultan de la estructura de la fabricación de sus partes identificables, y que contienen tres dimensiones en el espacio: altura, anchura y profundidad, es decir, que consiste en la apariencia exterior, en tres dimensiones, dada a un objeto específico.

El Derecho marcario otorga diferentes mecanismos para la protección de las formas tridimensionales, y entre estos mecanismos está la marca tridimensional; es posible proteger una forma tridimensional como una marca, siempre y cuando cumpla con las condiciones de registrabilidad consagradas en nuestro ordenamiento jurídico, por lo que en principio, todas las marcas tridimensionales están compuestas por formas tridimensionales, sin embargo no todas las formas tridimensionales pueden ser protegidas como marca. La Ley 20-00 sobre propiedad industrial, consagra en su artículo 73, inciso a y b, que son marcas inadmisibles por razones intrínsecas al signo, las que “consistan de formas usuales o corrientes de los productos o de sus envases, o de formas necesarias o impuestas por la naturaleza misma del producto o del servicio de que se trate, así como también las formas que den una ventaja funcional o técnica al producto o al servicio al cual se apliquen”[22], es decir, que la formas tridimensionales usuales, necesarias o impuestas que se incorporen a un producto industrial o de artesanía, así como las formas tridimensionales que otorguen una ventaja o efecto técnico que antes no tenían, si no son admisibles como marcas, pueden eventualmente ser protegidas como un modelo de utilidad o un diseño industrial, que conceden una protección más débil y limitada en el tiempo, que las concedidas por la marca de fábrica  o de comercio.  

La importancia de identificar las formas tridimensionales que pueden ser susceptibles de ser protegidas como marca, consiste en la necesidad de salvaguardar los derechos fundamentales de la libertad de empresa y el derecho al consumidor[23] consagrados en nuestra Constitución, debido a que no es lógico dar protección a estas figuras tridimensionales, porque su protección sería prorrogable indefinidamente en el tiempo, y en consecuencia implicaría una barrera de acceso al mercado, porque se estaría impidiendo explotar a las demás personas una forma tridimensional que consiste en una mejora técnica, impidiendo ser utilizado cuando cae en dominio público.

El Estado tiene la responsabilidad de reconocer y proteger el derecho de la propiedad exclusiva de las formas tridimensionales, sin embargo, también tiene la obligación de garantizar la distinción de los productos y servicios entre los consumidores, por lo que debe establecer mecanismos eficaces para el registro y la correcta protección de las formas tridimensionales, para evitar la protección definitiva de una figura tridimensional que puede constituir un avance tecnológico, y en consecuencia un aporte para el desarrollo del mercado. Por tal razón, es también necesario conocer esencialmente las diferencias entre las marcas tridimensionales y un diseño industrial, debido a que el titular de una marca tridimensional tiene la potestad de renovar indefinidamente su derecho de propiedad, a diferencia del diseño industrial, que al vencer el plazo concebido por la Ley, pasa a ser de dominio público.

- Diferencia entre la Marca Tridimensional y el Diseño Industrial.  

La marca tridimensional y el diseño industrial son las figuras jurídicas utilizadas para la protección de las formas tridimensionales que pueden consistir en envases o base de presentación de los productos o servicios. La importancia de la protección de las formas tridimensionales a través de estas figuras jurídicas, consiste en la necesidad de identificar un producto o servicio, para cautivar al público y conseguir una clientela; y esto se debe, a que los consumidores, en ciertas ocasiones, definen la calidad del producto por el aspecto visual y la forma en la que es presentado, siendo esto generalmente la razón por la cual seleccionan el producto[24]. En nuestro ordenamiento jurídico, es posible la protección de una forma tridimensional tanto como un diseño industrial como una marca tridimensional, a través del doble registro simultáneo, siempre que se cumplan los requisitos previstos para ambas figuras, lo que genera una gran confusión al momento de garantizar una protección eficaz para las formas tridimensionales, debido a que estas figuras cuentan con características similares.

Anteriormente conceptualizamos la figura de la marca tridimensional, por lo que analizaremos brevemente el diseño industrial. El Acuerdo de Cartagena o Régimen Común de Propiedad Industrial, en el artículo 54, consagra el diseño industrial como “cualquier reunión de líneas o combinación de colores o cualquier forma externa bidimensional o tridimensional, que se incorpore a un producto industrial o de artesanía para darle una apariencia especial, sin que cambie el destino o finalidad de dicho producto y sirva de tipo o patrón para su fabricación”[25], es decir,  que es el aspecto ornamental o estético de un artículo que se incorpora a un producto industrial o de artesanía[26].

Esta definición puede ser completada por lo establecido por el profesor Greffe, en su libro titulado “La protection du design en France et dans les pays de la CEE”, al definir el diseño industrial como “el aspecto estético industrial aplicado a la búsqueda de nuevas formas que se adapten a sus funciones; es decir, es la combinación de lo inútil, con un aspecto ornamental y útil”[27].

En nuestro ordenamiento jurídico, influenciado con lo estipulado en el Acuerdo de Cartagena, “se considera como diseño industrial cualquier reunión de líneas o combinaciones de colores o cualquier forma externa bidimensional o tridimensional, que se incorpore a un producto industrial o de artesanía, incluidas, entre otras cosas, las piezas destinadas a su montaje a un producto complejo, el embalaje, las presentación, los símbolos gráficos y los caracteres tipográficos, con exclusión de los programas informáticos, para darle una apariencia especial sin que cambie, el destino o finalidad de dicho producto”[28].

En consecuencia, podemos establecer que el diseño industrial, al igual que las marcas tridimensionales, tiene el objetivo de identificar y distinguir productos o servicios, mediante la protección de formas tridimensionales; sin embargo, su principal función es impedir la fabricación de productos que tengan un diseño similar al registrado, con el fin de que el titular pueda recuperar la inversión realizada para la creación del diseño, a diferencia de la marca tridimensional que sólo protege al titular de la falsificación de su marca entre los consumidores.

Por otro lado, el diseño industrial se diferencia de la marca tridimensional a través de la condiciones de registrabilidad de ambas figuras jurídicas; debido a que el diseño industrial exige el carácter de novedad de la forma tridimensional, es decir, que se provea de un aspecto especial que no haya sido conocido con anterioridad y que haya sido agregado con el único propósito de dar un toque decorativo u ornamental al producto, sin que se afecte su funcionalidad[29]; en cambio, en la marca tridimensional no es necesario que prevalezca la novedad, sino que la forma sea lo suficientemente distintiva para distinguir sus productos o servicios, de los productos o servicios de un tercero, por consiguiente, que no produzca confusión entre los consumidores.

Estas diferencias son fundamentales para identificar el tipo de protección que corresponde aplicar dependiendo la forma tridimensional que se pretenda registrar, debido a que estas figuras contienen consecuencias jurídicas diferentes para el titular del derecho de propiedad; y, la diferencia más importante es en cuanto al periodo de protección de la forma tridimensional.

Por un lado, La Ley 20-00 sobre propiedad industrial establece en su artículo 67, que “el registro de un diseño industrial vencerá a los cinco años, contados desde la fecha de presentación de la respectiva solicitud ante la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial, y que podrá ser prorrogado por dos periodos adicionales de cinco años cada uno”, es decir, que la protección del diseño industrial sólo se otorga por un periodo máximo de 15 años, y después pasa a ser de dominio público, con el objetivo de evitar un monopolio en el mercado. De otra parte, en el artículo 81[30], consagra la duración del registro de la marca tridimensional, que es de 10 años contados desde la fecha de concesión del registro, y el titular tiene la potestad de realizar renovaciones por periodos sucesivos; por lo que la marca tridimensional concede una protección indefinida sobre la forma tridimensional.

Finalmente, es necesario precisar que el derecho de marcas, como hemos podido comprobar, se ha adaptado a los nuevos tiempos, a través de la instauración de nuevas figuras marcarias, llamadas a proteger características no tradicionales en productos y servicios; entre esas marcas no tradicionales se encuentran las marcas tridimensionales, las olfativas y sonoras. No obstante, antes de la implementación del DR-CAFTA, que introduce las tipologías marcarias de las marcas olfativas y sonoras, nuestra legislación contemplaba entre los signos considerados como marcas no tradicionales las combinaciones y disposiciones de colores y las formas tridimensionales. Por lo que es evidente que es necesario un estudio cuidadoso sobre el registro de este tipo de marcas, y sobre todo, la implementación de un régumen especializado para su registro.


[1] Otamendi, Jorge. Derechos de Marcas. Séptima edición actualizada y ampliada. Pág. 1.

[2] Fernández-Nóvoa, Carlos. Tratado sobre Derecho de Marcas. Segunda Edición.  Pág. 27. Op. Cit. Gómez Segade. El secreto industrial núm. 12 (pág. 70 ss).

[3] Code de la Propriété Intellectuelle. Art. L. 711-1, al. 1er).

[4] Schmidt-Szalewski, Joanna; Pierre, Jean-Luc. Manuels sur Droit de la propiété industrielle. 3era édition. Pág. 191. Op. Cit. D. Aaker et J. Lendrevie, Le management du capital-marque, Dalloz, 1994.

[5] Aaker, David A. Gestión del Valor de  la Marca. Madrid, 1991. Pág. 8.

[6] Ley núm. 20-00 sobre Propiedad Industrial de fecha 8 de mayo del 2000. Colección Leyes Anotadas, Gaceta Judicial. Capítulo II. Artículo 72

[7] Schmidt-Szalewski, Joanna; Pierre, Jean-Luc. Manuels sur Droit de la propiété industrielle. Pág. 195.

[8] Ley núm. 20-00 sobre Propiedad Industrial de fecha 8 de mayo del 2000. Capítulo I. Artículo 70, numeral a: “Marca: cualquier signo o combinación de signos susceptibles de representación gráfica apto para distinguir los productos o los servicios de una empresa, de los productos o servicios de otras empresas”.

[9] Otemendi, Jorge. Derecho de Marcas. Séptima edición actualizada y ampliada. Pág. 3.

[10] Callmann, Rudolf. The law of unfair competition, trademarks and monopolies. 1988. Pág. 9.

[11] Otemendi, Jorge. Derecho de Marcas. Séptima edición actualizada y ampliada. Pág. 5. Op. Cit. Mathely, Paul, Le droit francais des signes distinctive, París, 1984. Pág.15.

[12] Cornejo Guerrero, Carlos. Las Marcas Tridimensionales. Pág. 85. Ensayo tomado de la página oficial de la Universidad Bernardo O´Higgins de Chile: www.ubo.cl

[13] The Coca-Cola Company fue una de las primeras empresas en registrar una forma tridimensional como marca; la protección del envase del producto se basó en la característica de la botella consistente en una forma contorneada que se va anchando en la medida que se llega a la mitad de la botella, y luego se angosta para después nuevamente ancharse hasta llegar a su base.

[14] Instituto Nacional de la Competencia y de la Defensa de la Propiedad Intelectual (INDCOPI). Tercera Sala, Sala Especializada en Propiedad Intelectual. Resolución núm. 1326-2005/TPI-INDECOPI, Pág. 122.

[15] Cornejo Guerrero, Carlos. Las Marcas Tridimensionales. Pág. 87. Ensayo tomado de la página oficial de la Universidad Bernardo O´Higgins de Chile: www.ubo.cl

[16] Imagen disponible en: http://ahumorousguidetoswitzerland.blogspot.com/2011/08/foods-and-drinks-toblerone.html

[17] Imagen disponible en: http://www.iprofesional.com

[18] Imagen disponible en: https://es.123rf.com/photo_10274000_pebble-beach-eeuu--el-26-de-julio-pie-solitario-cipres-aisladas-sobre-una-roca-en-la-puesta-de-sol-e.html

[19] Chavanne, Albert; Burst, Jean-Jacques. Droit de la propiété industrielle. 4ta édition. Précis Dalloz. Pág. 494.

[20] En cuanto a este punto nos enfocaremos detalladamente más adelante.

[21] Convenio de París de la Propiedad Industrial de fecha 20 de marzo de 1883. Artículo 10bis.

[22] Ley núm. 20-00 sobre Propiedad Industrial de fecha 8 de mayo del 2000. Capítulo II. Artículo 73, incisos a y b.

[23] Constitución de la República Dominicana de fecha 26 de enero del 2010:

 Artículo 50. La libertad de empresa. El Estado reconoce  y garantiza la libre empresa, comercio e industria. Todas las personas tienen derecho a dedicarse libremente a la actividad económica de su preferencia, sin más limitaciones que las prescritas en esta Constitución y las que establezcan las leyes.

Artículo 52. Derecho del consumidor. Toda persona tiene derecho a disponer de bienes y servicios de calidad, a una información objetiva, veraz y oportuna sobre el contenido y las características de los productos y servicios que use o consuma, bajo las previsiones y normas establecidas por la ley. Las personas que resulten lesionadas o perjudicadas por bienes y servicios de mala calidad, tienen derecho a ser compensados o indemnizados conforme a la ley.

[24] Guzmán, Carimer y Matías, Julissa. La protección legal de formas tridimensionales, marcas o diseños industriales. De fecha 1ero de abril de 2011. Revista Gaceta Judicial núm. 0293.

[25] Desición 344 del Régimen Común de Propiedad Industrial del Acuerdo de Cartagena. Dada en Colombia, el 21 de octubre del 1993, por la Comisión encargada por la Organización de los Estados Americanos (OEA).

[26] Web site de la Organización Mundial de la Propiedad Industrial (OMPI), en http: // www.ompi.int/aboutip/es/osverview.html.

[27] Chavanne, Albert; Burst, Jean-Jacques. Droit de la propiété industrielle.. Op Cit. Greffe, F. La protection du designen France et dans les pays de la CEE. Éd. Européennes du design, 1992. Pág. 439.

[28] Ley núm. 20-00 sobre Propiedad Industrial de fecha 8 de mayo del 2000. Capítulo III. Sección I.  Artículo 54, numeral 1.

[29] Guzmán, Carimer y Matías, Julissa. La protección legal de formas tridimensionales, marcas o diseños industriales. Pág. 7.

[30] Ley núm. 20-00 sobre Propiedad Industrial de fecha 8 de mayo del 2000. Artículo 81.

Las marcas tridimensionales